When will the Mexican men return home to their wives and families?

When will the Mexican men return home to their wives and families?

wetback wife mexico

Mexican woman at home thinking about her man in the United States

Do you have a good idea or know how to do it ?

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 The Mexican Women in the Washington Times

          http://www.washingtontimes.com/news/2007/feb/26/20070226-010345-3459r/#ixzz2bmqfF1zA

The women of Tecalpulco, Mexico, want the U.S. government to enforce its immigration laws because they want to force their husbands to come back home from working illegally in the United States.

They have created an English-language Web page where they identify themselves as the “wetback wives” and broadcast their pleas, both to their men and to the U.S. government.

“To the United States government — close the border, send our men home to us, even if you must deport them (only treat them in a humane manner — please do not hurt them),” it reads.

In poignant public messages to their husbands, the women talk about their children who feel abandoned, and worry that the men have forsaken their families for other women and for the American lifestyle.

“You said you were only going to Arizona to get money for our house, but now you have been away and did not come back when your sister got married,” one woman writes to a man named Pedro. “Oh how I worry that you have another woman! Don’t you love me? You told me you love me.”

It’s a stark reminder of an often forgotten voice in the U.S. immigration debate — the wives, children, parents and villages left behind as millions of workers come to the U.S., many of them illegally. The plea also underscores the dual effects of migration on Mexico: Its economy needs American jobs as an outlet for workers, but determined, able-bodied workers get siphoned out of Mexico.

More than 10 million Mexican-born people, or nearly one out of every 10, was living in the United States in 2005. And as a percentage of the work force it’s even higher: One in seven, or 14 percent, were here, according to the Migration Policy Institute. The institute said 77 percent of Mexican workers in the U.S. were younger than 45, and 70 percent were men.

Villages devoid of men between 20 and 50 are common in many parts of the country. The stories of single mothers struggling to raise their children are just as frequent.

The women of Tecalpulco have come up with one way to cope. They run an artists’ cooperative to sell traditional-style jewelry, including through the Internet.

One of the women writes to “Ruben” telling him their children haven’t seen him in three years and ask where he is.

“I know we agreed you should try your fortune in the United States, but I didn’t know that it would be so lonely and that you would be gone for such a long time, please return to us,” she writes.

Mexican officials are aware of the social and economic consequences to their towns and villages. But businesses and government officials on both sides of the border also acknowledge a sort of grand bargain — the U.S. gets cheap labor, while Mexico has an outlet for its unemployed, who in turn send cash back home.

Mexican President Felipe Calderon in December, while visiting Nogales on the U.S.-Mexico border, said his country needs more foreign investment to try to keep jobs at home.

“The generation of well-paid jobs is the only long lasting solution to the migration problem,” he said, according to the Associated Press.

But for now, Mexico is also addicted to the influx of cash. In 2006, Mexican workers in the United States sent $23 billion back to their families in Mexico, an amount that rivals Mexico’s foreign income from oil sales.

Steven Camarota, research director for the Center for Immigration Studies, which backs less immigration and a crackdown on illegal aliens, said the women’s stories show that the huge migration flow is “very disruptive to the lives of those other countries.”

He said it also proves that the men aren’t fleeing poverty.

“These women would not be asking their husbands to come back if they themselves were starving,” he said. “It’s really more of people wanting more, a better life. It’s perfectly understandable. But that’s different than these people fleeing such desperation there’s no way you could enforce the law.”

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Piden a la migra les devuelva a sus maridos

Apoya el Proyecto Minuteman petición de las mujeres de Tecalpulco.

Mujeres mexicanas de una comunidad rural demandan al gobierno de Estados Unidos que endurezca las leyes migratorias y haga valer las existentes para que deporten a sus maridos radicados en esa nación y regresen con ellas.Inclusive, sus cartas son difundidas por organizaciones antiinmigrantes, los integrantes del grupo xenófobo Proyecto Minuteman las quieren usar, y el tema ya ocupó un espacio en la portada del Washington Times el lunes pasado.Son mujeres de Tecalpulco, Guerrero, quienes han radicalizado su discurso ante el fenómeno de la inmigración indocumentada, pues ven en ésta la razón por la que sus maridos olvidan a su familia, motivo inicial para buscar trabajo allende la frontera norte.Las inconformes son parte de Arte Campesino, organización productiva dedicada a la joyería en la zona de Taxco, que han expuesto sus demandas en un portal de internet (www.artcamp.com.mx/venga). Allí se lee: “De las mujeres y niños de México, al gobierno de EU: ¡Haga cumplir sus leyes! Por favor, cierren su frontera a la migración ilegal, ayúdenos a que nuestros maridos regresen a casa”.Además de este documento, también circulan cartas de las mujeres pidiendo a sus familiares que regresen (“ya hay más trabajo”, se lee en algunas).Los textos —tanto el manifiesto al gobierno de Estados Unidos como las misivas— han dado vueltas durante seis meses por portales de grupos de ultraderecha, hasta alcanzar, esta semana, la primera plana del citado diario estadunidense.

María Eva Albavera Viveros, delegada de la Secretaría de la Mujer de Guerrero y una de las activistas que ayudaron a consolidar Mujeres Artesanas, explica que aun cuando este discurso rompe con la percepción de la migración que predomina en México, la justificación de esta posición es sencilla:

“Es una denuncia de las mujeres que quedan atrás, de las que muy pocos conocen su problemática y que, luego de que el migrante deja de tener contacto con su familia, sólo cuenta con programas gubernamentales que son paliativos”, señala.

En esta zona de Guerrero “hay comunidades que están casi despobladas de hombres, y sí, sólo así (con este llamado a endurecer la vigilancia de la frontera) se presta atención. Si cuando se dice con suavidad que se ayude a estas mujeres a encontrar a los hombres nadie lo hace, entonces lo primero es lograr que se visualice a estas familias que son abandonadas con dos o tres hijos y luego de 20 años de matrimonio”.

Albavera precisa que las inconformes –las cuales representan a 50 familias– siempre han rechazado las invitaciones de los minutemen a integrarse a su proyecto xenófobo, pero advierte que continuará el discurso de estas productoras contra el abandono impune desde el anonimato de la migración ilegal.

Señala que aun con esta petición, la atención pública a su demanda, que en Estados Unidos alcanzó la cima con la publicación en el Washigton Times, se da apenas a seis meses de haber acordado esta postura y de haberla promovido en diferentes foros.

“La idea es clara: sí pedimos que los hombres regresen, que se pare la migración ilegal, pero también que nadie maltrate a los migrantes cuando son detenidos”, culmina Albavera.

– Ecos

Carta al hermano ausente hace 5 años
“Quiero pedirte que regreses a México, pues ya tenemos un poco más de trabajo”

“Salió hace cinco años y ya no me escribe”

••• En diversos foros de grupos antiinmigrantes circulan los testimonios escritos de las mujeres que reprueban la inmigración porque es la causa por la que sus maridos las abandonan. Aquí, extractos de una carta:

Mayo de 2006. Saludos de Rosa Inés a los vecinos estadunidenses.

Quiero platicarles un poco lo que vivimos en nuestro pueblo. Empezaré por decirles acerca de mí: tengo dos hijos (una mujer de siete años y un hombrecito de cinco).

Con lo que trabajo gano poco y con esto tengo que hacer que sea suficiente para los gastos de la casa; muchas veces tengo que pensarlo mucho para poder hacer que esto sea suficiente para alimentación, vestido, útiles escolares y gastos extras que surgen cada semana.

No es ni ha sido fácil para mí como mujer sola hacer esto.

El padre de mis hijos salió a Estados Unidos hace cinco años y ya no me escribe.

Lo mas difícil para mí es dejarlos solos mientras estoy trabajando.

Sé que tampoco es fácil para mis niños, aunque eso hace que cuando regrese del trabajo a todos nos dé mucho gusto estar todos juntos.

Cuando mi vecina no tiene con quién dejar a sus niños y yo estoy en mi casa, le ayudo a ella cuidando a sus hijos mientras ella no está. De este modo nos ayudamos una a otra.

Una vez mi vecina estuvo alimentando a mis niños y le ofrecí dinero, el cual ella no aceptó. Ella es muy buena persona y está felizmente con su esposo.

Gracias por leer mi carta.

Rosa Inés.
Tecapulco, Guerrero

“La Opinión”. Los Ángeles-EEUU: “Esposas de migrantes piden que las ayuden”

Solicitan a EU que sus maridos sean enviados a México por abandono

Prensa Latinoamericana, Gardenia Mendoza Aguilar, 2007-03-04

MÉXICO, D.F.— “Al gobierno de Estados Unidos: cierren las fronteras y envíen a nuestros hombres a casa, depórtenlos, si es necesario, pero de buena forma, no los lastimen”, exige una carta enviada hace unos días a la embajada estadounidense en México por mujeres de Tecalpulco, Guerrero, un poblado de 1,500 habitantes ubicado a 190 kilómetros al sur del Distrito Federal.

Es la misma misiva que desde hace un año 50 madres de familia publicaron en la página de internet www.artcamp.com.mx/venga, de Artesanas Campesinas (Artcamp), una organización creada para fabricar joyería de plata en cooperativa, con el fin de alimentar a sus hijos. Sus esposos emigraron a Estados Unidos y dejaron de enviar dinero para la manutención familiar.

Felícitas Salgado, una indígena náhuatl de 44 años, es una de ellas. Se quedó a cargo de sus hijos hace 15 años, cuando el marido emigró a Los Ángeles, con el pretexto de ahorrar dinero para darles una carrera profesional a sus dos hijos. Mensualmente depositaba 500 dólares a través de un banco, pero con el paso del tiempo dejó de hacerlo y de hablar por teléfono.

Hace cinco años, Felícitas supo que vivía en unión libre con otra mujer —la ex esposa de su hermano— en Estados Unidos, con quien había procreado una niña. “Lloré muchos días hasta que me di cuenta que si no hacía nada no comería. Empecé a trabajar con Artesanas Campesinas por primera vez en 43 años de vida; antes era ama de casa”.

María Lagunas, otra de las mujeres que claman por ayuda, estaba embarazada cuando su marido emigró hace cinco años a Chicago. Parió una niña, sola en el centro de salud de Tecalpulco. Y hasta ahí llamó por teléfono el joven padre de 25 años; después, desapareció. Su hija no lo conoce y las investigaciones que María ha hecho con amigos y familiares en Illinois han sido en vano: nadie lo ha visto.

“Hay problemas familiares muy serios. Cuando inició el trabajo de la cooperativa, algunas de las mujeres habían sacado a sus hijos de la escuela por falta de dinero. Ahora los ven poco porque trabajan mucho”, comenta Eva Albavera, delegada de la Secretaría de la Mujer de Guerrero y una de las activistas que ayudaron a consolidar Mujeres Artesanas. “Pero han salido adelante”.

Tomaron el toro por los cuernos. Fundaron Artcamp en 2003, trabajando con alpaca, un metal para joyería barata; cuando ahorraron lo suficiente, introdujeron la plata con el objetivo de buscar mercados internacionales en Europa y Estados Unidos. Hoy exportan a Texas, California, Nueva York y España.

Su éxito se debe en parte a los métodos de producción. Utilizan tecnología digital moderna para evitar contaminación de las aguas del pueblo. Esto las llevó a ganar —sólo un año después del arranque del proyecto— el Premio para la Creatividad de la Mujer en la Vida Rural, otorgado por la Fundación Women’s World Summit, en Génova, Suiza.

El premio impulsó la mercadotecnia de la cooperativa hasta hacerla autosuficiente. Y hoy requieren de ayuda para hacerla crecer más. Por eso buscan a sus hombres. En la página internet se puede leer lo siguiente:

“Yo sé que te fuiste a Los Ángeles porque te convencieron tus amigos, pero he sabido que no puedes salir, que te la pasas encerrado… y nada más te la pasas cuidando de las patrullas… yo quiero pedirte que regreses a México, pues ya tenemos un poco más de trabajo… Atentamente: tu hermana Manuela. Regresa pronto”.

Otros mensajes, escritos en inglés y sin firma, son más dramáticos: “Querido Pedro: ¡Cuánto te extraño! Me dijiste que irías a Arizona sólo para juntar dinero para nuestra casa, pero te olvidaste y no viniste ni siquiera cuando se casó tu hermana. Estoy preocupada de que tengas otra mujer. ¿Ya no me amas? Yo sé que sí y que quieres tener una vida juntos…”

“Quieren tener noticias de los padres de sus hijos y que definan si quieren conservar el matrimonio, volver a México con la familia o por lo menos ser una especie de promotores de venta de la joyería [que producen ellas]”, puntualiza Albavera. “También están analizando la manera de exigirles una pensión alimenticia para sus hijos, pues algunas están conscientes de que la relación terminó”.

Mientras tanto, estas mujeres —que según el comisario local se suman a otras cien familias sin hombres— ya hacen otras apuestas. A través de Artesanas Campesinas promocionan en las principales agencias de bienes raíces del mundo a Tecalpulco para hacer del pueblo una especie de “casa del retiro” o “centro de integración cultural internacional”.

Su campaña dicta: “…lo mejor de vivir en un pueblo como Tecalpulco es que la gente es naturalmente amistosa, los forasteros siempre han sido tratados con respeto, puede venir aquí gente de todo el mundo”.

  • Idioma: Castellano
  • Género informativo: Información
  • Área geográfica: Latinoamérica
  • Bloques de contenido. Titulares: Estructura familiar y social
  • Fuente principal: Personas de minorías

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“El drama de las mujeres de Tecalpulco” Artesanas Campesinas en Milenio

La nota salió primero en The Washington Times. Las mujeres de una cooperativa que hace joyería de plata en Tecalpulco, Guerrero, imploraban a las autoridades estadunidenses: “Impongan sus leyes migratorias. Cierren su frontera con México. Manden nuestros hombres a casa, pero de buena manera”.

El mensaje fue, sin duda, dramático, pero el hecho de que el Washington Times haya ganado la nota de inmediato levanta suspicacias. El Washington Times -que no hay que confundirse, para nada, con el Washington Post – es propiedad de la muy controvertida Iglesia de la Unificación dirigida por el coreano Sun Myung Moon.

Mientras que dentro del espectro de la política de Estados Unidos, el Washington Post se puede calificar como centrista, el Washington Times se ha convertido en la plataforma principal en medios impresos de la extrema derecha antiinmigrante.

Ayer, sin embargo, la nota fue retomada por La Opinión de Los Angeles, un periódico que en sus 80 años de historia se ha establecido como líder de la prensa de habla hispana de Estados Unidos. Bajo la cabeza “Esposas de migrantes piden que las ayuden”, la corresponsal Gardenia Mendoza Aguilar revela que las mujeres de Tecalpulco no sólo han publicado su insólito mensaje en su página web www.artcamp.com.mx, sino que ya lo mandaron a la embajada de Estados Unidos en México.

La nota de La Opinión no explica cómo esas mujeres, de una de las regiones más atrasadas de México, lograron montar una página en internet, redactada además en un inglés que sería la envidia de algunos de los funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores. No es que sean incapaces de hacerlo, sino que allí donde viven no hay facilidades para aprender.

Deben de contar con ayuda externa por parte de por lo menos algún angloparlante, pero eso no se explica ni en La Opinión ni el Washington Times. Lo que sí aclara La Opinión es que en Tecalpulco, como en tantos otros pueblos y ciudades en México, la migración masiva de los hombres jóvenes ha causado graves problemas de desintegración familiar.

Los casos que se exponen en la página web son de un tipo tristemente conocido. Se han ido los esposos a Estados Unidos en un esfuerzo para sacar a sus familias de la miseria. Durante meses o años han mandado dinero de manera constante, pero después han dejado de hacerlo y sus esposas ya no saben ni dónde andan.

Al formar su cooperativa, las mujeres de Tecalpulco han tomado el toro por los cuernos. Haciendo valer sus tradiciones de artesanía en plata -su pueblo es vecino del renombrado Taxco- han ganado reconocimiento internacional por la calidad de su trabajo.

Sin embargo, y al margen de lo que se pueda pensar de su inusual protesta, las mujeres de Tecalpulco han puesto el dedo en la llaga de un problema que va mucho más allá de la migración.

En la ausencia -a pesar de los insistentes pronunciamientos de los políticos mexicanos- de programas efectivos de asistencia social, la familia ha sido y sigue siendo el refugio de los desamparados del país. Pero las realidades de la vida moderna, agravadas por los problemas económicos de México, han minado la capacidad del sistema político; cada vez menos familias pueden, como antaño, echar más agua a los frijoles.

Pero el problema no se nota únicamente en las familias de los migrantes. En un país donde la mitad de la fuerza laboral se encuentra en el mal llamado “sector informal”, los padres irresponsables se pueden hacer desaparecer con la misma facilidad en Michoacán con que lo hacen en Michigan.

Frente a todo esto, el PAN mantiene un extraño silencio. Extraño porque, como ningún otro partido, enarbola los valores de la familia. Lo hace, sin embargo, en sentido negativo. A pesar, como todos los partidos, de que el PAN tiene militantes (aunque lo escondan) de todas las orientaciones sexuales y aficionados a los tabledance, los grupos que lo integran no cesan en condenar los derechos civiles de la comunidad gay ni de las mujeres de optar por el aborto.

El PRI tuvo siete décadas para lanzar un programa de asistencia social para las madres solteras del tipo que hay en tantos otros países del mundo, y nunca hizo nada. Cuando Andrés Manuel López Obrador era jefe de Gobierno del Distrito Federal, inauguró un programa allí, aunque bastante raquítico. En el caso del PAN, todavía estamos esperando uno.

La asistencia, por supuesto, solamente va a rascar el superficie del problema. Una solución definitiva tendría que pasar por la creación de muchas más facilidades para el cuidado de los niños y para la formación laboral (algo necesario para muchos hombres también).

Si queremos tener una sociedad solidaria, hace falta incorporar a millones de mujeres a una vida económicamente activa. Eso, sin embargo, plantea un problema aún mayor. Si se liberan a esos millones, ¿dónde van a caber dentro de la fuerza laboral del país? Sería como si la mitad de la población de Haití fuera a llegar a nuestras costas en busca de empleo. La falta de solidaridad social y el fracaso económico van de la mano.

 

Fuente: http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/7028743

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Fuente:  http://www.dossierpolitico.com/vernoticiasanteriores.php?artid=18311&relacion=dossierpolitico